lunes, 20 de febrero de 2017

Treinta de mayo del dos mil dieciséis.

Una oleada de aquel perfume me azoto la cara con fuerza junto a aquel recuerdo:

Caminando entre la multitud tomadas de mano
Sonriendo con ternura. 
Entre miradas ilusionadas. 

Con tu mirada en mi reojo, pensando que estaba desprevenida mientras me veias con ternura. 

Recorde aquella cena, el lugar lleno de personas, vacio para dos que solo tenian lugar para si mismas. Esa noche en la que te decía que vela no se apagaba hasta que me dijiste que era eléctrica y nos reímos a carcajadas. 

Pagaste a pesar de que yo te invite, a escondidas para no negarme. Sonreíste con picardía y me besaste en la mejilla. 

Recorde aquella ultima vez que sentí tu aroma, aquella fría y lluviosa noche en la que recogiste tus cosas, preguntaste si estaba bien sin levantar la mirada hacia mis ojos. Llevaste tus cosas a tu auto y me dijiste "fue un gusto haberte visto" 

Con tu aroma impregnado en mi ropa por el viento,  ese aroma que no volveria a estar. 

Y esa noche entendí que solo fui una musa , tu musa de temporada.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario