Negamos momentos, vistas, gestos, caricias.
Negamos intimidades ante las mayores ganas presentes.
Negamos verdades, mentiras, ganas, desganas.
Negamos anhelos, deseos, ilusiones, felicidad, necesidades.
Y al negar tanto, nos consumimos sin piedad entre el la ignorancia, tristeza, dolor, indiferencia y el olvido.
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